Jorge Echeandía

Es evidente que nuestro país atraviesa un momento muy difícil. A las trágicas consecuencias de la pandemia que enfrentamos, se suma la tremenda incertidumbre en la que vivimos ante la proximidad de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales y con ello, la profundización de las divisiones que enfrentan a la población.

Dos posiciones opuestas basadas más que en el apoyo a uno de los candidatos, en el rechazo hacia el contrario. Movidas en muchos casos más por la emoción que por el deseo sincero de bienestar para el país, más por el interés personal que por el colectivo.

Más allá de cual sea el resultado de las elecciones, el hecho lamentable es que el enfrentamiento entre peruanos no va a terminar ahí y eso nos hace mucho daño. Y no es tampoco que sea un hecho reciente, hemos vivido enfrentados unos a otros por mucho tiempo, pero en momentos como este, en el que es necesario elegir un camino, es cuando se agudizan y se hacen más evidentes las diferencias.

Las posiciones que ahora se enfrentan generan en las personas emociones