Jorge Echeandía

Los comicios para elegir al nuevo presidente del Perú y a los nuevos congresistas se acercan. Escuchamos mucho la exhortación a los ciudadanos a votar en forma responsable para evitar que la conducción del país caiga una vez más en manos de personas que no tienen ni la vocación de servicio, ni la capacidad para hacer un trabajo que consiga resultados positivos para el crecimiento del país y el bienestar de los peruanos.

Teniendo entonces que elegir entre la amplia y variopinta gama de candidatos inscritos ¿será posible encontrar un candidato a la presidencia que pueda realmente desempeñar un rol digno, a la altura de las necesidades y la realidad de nuestro país? ¿será posible votar de manera que la composición del congreso no incluya personas que no aporten nada a una legislación acorde a los problemas actuales y que peor aún se dediquen a entorpecer el trabajo de los demás o sacar provecho personal de su posición?

Tenemos una tarea difícil entre manos. Se dice que cada pueblo tiene los gobernantes que se merece, pues entonces tenemos que hacernos merecedores de gobernantes que puedan conducir el país de manera responsable. Suena a utopía, mirando la historia de nuestro país. ¿Tantas veces nos hemos equivocado? ¿O será que simplemente no tenemos de donde elegir?

¿Habrá entre los candidatos actuales personas que reúnan los requisitos para trabajar y ser capaces de superar la difícil situación actual y construir un mejor futuro para el Perú?

La corrupción endémica en todos los niveles de nuestra sociedad hace que esto sea realmente difícil. No solo en el aparato estatal sino también en la actividad privada y en la vida personal de cada uno. ¿Cuántas personas son capaces de resistirse a la tentación del dinero fácil y del poder? Seguramente hay muchas personas que si son capaces de actuar en el marco de valores y principios firmes, pero lamentablemente hay muchas otras que no. Y lo vemos a diario en las calles, en el poco respeto de las normas de tránsito, en la forma que se arrojan desperdicios en la vía pública, en algunos servidores públicos dispuestos a «ayudarte» a cambio de una «pequeña retribución», en algunas personas dispuestas a entregar esa «retribución», en general en la falta de respeto a las normas de convivencia en la sociedad.

Entonces, no es cosa fácil encontrar a quien esté dispuesto a trabajar al servicio de los demás y que tenga principios morales capaces de mantenerse firmes frente a las oportunidades que puedan presentarse de acceder a beneficios o posiciones de poder. 

Evidentemente todos los candidatos aseguran ser personas con sólidos principios, incorruptibles y dispuestas a darlo todo por el país. ¿Podemos creerles? Las experiencias vividas no hablan a su favor.

No nos queda entonces otra cosa que votar por quien a la luz de lo que podemos ver en sus propuestas, sea lo más acorde a la idea que cada quien tiene de lo que sería mejor para el país y confiar (cruzando los dedos) en que al salir elegido cumpla con lo que ofreció y que realmente trabaje en beneficio de todos.

Tenemos pues una enorme tarea si queremos enterarnos de quienes son los candidatos y cuales son sus propuestas. Indagando un poco encontré que aquí podemos ver sus hojas de vida 👉 Hojas de vida, y aquí los planes de gobierno 👉 Planes de gobierno; además de lo que podemos ver en las presentaciones y debates en los medios de comunicación.

El problema que arrastramos desde siempre es la costumbre de votar motivados más por simpatías o antipatías, que por un verdadero análisis de propuestas. En el caso de la elección de los congresistas es urgente que tomemos consciencia de la importancia de saber por quien estamos votando, interesarnos por conocer que candidatos reunen las condiciones o por lo menos nos dan indicios de ser una buena opción y votar por ellos directamente haciendo uso del voto preferencial.  Tener en cuenta que si dejamos las casillas en blanco y solo marcamos el partido político, gracias a la cifra repartidora, puede que estemos apoyando la candidatura de quienes no se lo merecen y que, como ya lo hemos vivido, hagan del congreso un espectáculo lamentable que no hace más que causarle daño al país. 

También tienen una influencia importante en la decisión de voto los medios de comunicación que lamentablemente en algunos casos utilizan su capacidad de llegada al público para orientar sus preferencias en favor de determinados grupos de poder.

Lo cierto es que son muchas las personas decepcionadas de los resultados que la democracia nos ha traído periodo tras periodo de gobierno. Existe la sensación de que no hay opciones verdaderamente buenas y que sea cual sea el resultado de las elecciones vamos a repetir una vez más el mismo escenario,

que no vamos a poder escapar nunca de la corrupción y que nuestros representantes acabaran por decepcionarnos una vez más.  Esta falta de confianza nos lleva muchas veces al desinterés y a no darle la importancia debida a nuestro derecho de elegir.  Hagamos el gran esfuerzo de informarnos y votar a consciencia, no perdamos la esperanza de que las cosas pueden mejorar.