Jorge Echeandía

A raíz de la promulgación en Argentina de la ley en la que se reconoce legalmente el derecho al aborto, este tema se comenta mucho últimamente, encontrándose en los medios y redes sociales opiniones a favor y en contra con puntos de vista diametralmente opuestos. Lo que para unos es una defensa de los derechos de la mujer, para otros es un asesinato de víctimas inocentes.

Hay en el Perú, grupos de personas que apoyan este reconocimiento y de cara a las próximas elecciones, algunos grupos políticos plantean promover una legislación similar en el país.

Actualmente en el Perú está permitido el llamado aborto terapéutico, aquel que se realiza cuando es el único medio para salvar la vida de la gestante o para evitar en su salud un mal grave y permanente.

Pretender llegar a un acuerdo entre quienes están a favor y quienes están en contra de legalizar el aborto, parece ser imposible. Existen numerosas opiniones científicas que, dependiendo la perspectiva, pueden parecer favorables a una u otra de las posiciones. Si se pretende encontrar respuestas por el lado científico del tema, el dilema está en lograr definir con precisión en que momento de la gestación se considera que existe una nueva vida y que por lo tanto interrumpirla es un asesinato.

Quienes están a favor dirán que esto está claramente definido y que hasta las 14 semanas de embarazo (algunos dicen 12) no se puede hablar de que existe un ser humano. Quienes están en contra dirán que desde el momento de la concepción ya existe un ser humano en potencia.

Existen otros argumentos que se esgrimen, como que la mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo, contra lo que se dice que al interrumpir un embarazo no solo está decidiendo sobre su cuerpo sino también sobre la vida de su hijo.

También se argumenta que las mujeres que deciden abortar lo hacen sin importar que sea legal o no, y que al ser ilegal se ven expuestas a condiciones inseguras que pueden poner en riesgo su salud y su vida. 

Y como estos, seguramente podemos seguir enumerando razones a favor y en contra para hacer legal el aborto. Por eso quiero en este artículo dejar de lado por un momento estos argumentos y mirar el asunto desde una perspectiva imparcial en todo lo posible y apelar al sentido común para tratar de comprender que es lo mejor para nuestra sociedad.

En algo que podemos estar de acuerdo, es que lo ideal sería que no se produjeran embarazos no deseados y que no fuera necesario nunca recurrir al aborto. Pero sabemos que esto no es real. En la realidad existe un alto porcentaje de embarazos no planificados. 

Algo muy bueno sería que las parejas fueran plenamente conscientes de que una relación sexual entre hombre y mujer siempre trae consigo la posibilidad de un embarazo. Incluso utilizando métodos anticonceptivos, siempre existe una probabilidad de que fallen y se produzca el embarazo. Entonces, habría que ser consciente de que existe esta posibilidad y decidir si se está preparado para asumirla en caso se produzca.

Lo cierto es que son muchísimos los casos en los que en lo último que piensa la pareja al momento de tener una relación sexual es en qué hacer en caso se produzca un embarazo que no se desea. Se toma conciencia del problema cuando ya se produjo.

Y es cierto que en muchos casos los embarazos no planificados dan lugar a situaciones problemáticas realmente complicadas ante la falta de recursos económicos o en el caso de niñas que por su temprana edad no cuentan con las condiciones apropiadas para la crianza de un niño, sin mencionar el terrible caso de las violaciones y sus efectos físicos y psicológicos, pasando también por aquellas personas que simplemente consideran que la maternidad en el momento que se encuentran, no es aceptable, pues frustraría planes y oportunidades de crecimiento profesional y económico. El hecho es que definitivamente el traer un niño al mundo cambia en mucho las condiciones en la vida de una pareja o de una mujer, según sea el caso.

Es por eso que quienes están a favor de la legalización del aborto sostienen que sería justo darle a las mujeres la opción de decidir si quieren enfrentar todas las complicaciones que implica la maternidad o si prefieren evitarlas.

Entonces ¿es el aborto una salida justa para las mujeres en esta situación? Aquí es donde surgen las diferencias de opinión. ¿Sería aceptable dejar abierta la opción de recurrir al aborto como «solución» legal a estos embarazos no planificados?

Ya que no hay un consenso respecto al momento en que científicamente puede afirmarse que empieza la vida humana, pensemos entonces en la cadena de causa y efecto que da lugar a nuestra vida.

Analizando un poco el tema desde mi perspectiva personal: Yo se que nací gracias a que mi papá y mi mamá estuvieron juntos. Esto sucedió gracias a que se conocieron y seguramente hubieron muchas causas y condiciones que hicieron eso posible. Podría retroceder a la historia de mis tatarabuelos. Si alguna de las condiciones en toda esa larga cadena de sucesos hubiera sido diferente, probablemente yo no hubiera nacido.

Pero es importante considerar que todas esas condiciones que se dieron y todas las decisiones y acciones de las personas que confluyeron y que hicieron posible mi nacimiento, no tenían la intención de dar lugar a mi vida, ni tampoco de evitarla. Simplemente se fueron dando en el tiempo, una cosa dio lugar a la siguiente.

Es decir, cuando mis abuelos se conocieron no tenían ni idea de que gracias a eso algún día en el futuro iba yo a existir. Por lo tanto, si se hubieran separado antes de traer a mi mamá al mundo, no podríamos decir que estaban negándome intencionalmente la posibilidad de tener esta vida humana. Eran necesarias aún muchas acciones y condiciones para poner en marcha el proceso de mi vida.  

Entonces lo que podemos procurar identificar es a partir de qué momento mi vida ya estaba en camino de materializarse. En qué momento las acciones de las personas y las condiciones estuvieron dadas para que el proceso natural siga su curso. 

Si mis papás hubieran usado un método anticonceptivo (uno efectivo en todo caso), hubieran cambiado el curso de los acontecimientos y las condiciones para mi nacimiento no se hubieran dado. No se hubiera iniciado el proceso. Pero ya que no usaron un método anticonceptivo (o no les funcionó) las condiciones se dieron y el proceso de mi creación se inició en el momento en que el óvulo de mi mamá fue fecundado. Cierto es que era también probable que aquel cigoto no diera lugar a un ser humano, pero eso ya era ajeno a las intenciones de mi mamá o de cualquier otra persona. Si las cosas seguían su curso de forma natural sin complicaciones, como de hecho lo hicieron, mi desarrollo como ser humano era inminente… a menos que alguien tuviera la intención de interrumpir el proceso. En el vientre de mi mamá había «algo» no importa como se le llame, que tenía el potencial de ser una vida humana. Para detener su desarrollo hubiera sido necesaria una acción efectiva de alguien o alguna razón biológica que le hiciera imposible continuar.  

En conclusión, desde el momento de la concepción, para impedir la posibilidad de que se desarrolle este ser humano que ahora está escribiendo este artículo, era necesaria una acción intencional. El proceso había comenzado, ya las personas involucradas habían hecho su parte. Ahora existía ya en el vientre de mi madre la combinación de elementos que dieron lugar a mi existencia. Si alguien quería impedir que yo continuara mi desarrollo debía eliminar esos elementos de alguna manera. 

Entonces, eliminar estos elementos en el vientre de una madre que tienen la probabilidad de desarrollarse para llegar a ser una persona ¿es matar? 

Algunos dirán que muchos óvulos fecundados no llegan a convertirse en seres humanos y que por lo tanto eliminar uno de estos cigotos no es eliminar una vida humana. Pero considerando que algunos de ellos si terminan dando lugar a la vida, me parece que es correcto afirmar que al practicar un aborto se está realizando una acción consciente e intencional que puede estar interrumpiendo el proceso de desarrollo de una vida humana. 

El argumento de decir que aún no hay una persona y que por lo tanto no se está matando a nadie, quizás no tiene en cuenta el hecho de que ese cigoto o embrión que se está destruyendo pudo haber sido un día una persona maravillosa. 

Si esto debe o no ser legal en mi humilde opinión no es lo más importante. Lo preocupante es que lleguemos como sociedad al punto de optar por soluciones como esta, ante la imposibilidad de educar personas más responsables. Se argumenta que hay mujeres muriendo al realizarse abortos inseguros porque «no tienen otra opción». Seamos honestos, siempre hay otra opción, por dura que sea y que no implique el interrumpir la posibilidad de una valiosa vida humana. Cierto que hay mujeres y niños que se ven obligados a enfrentar condiciones de vida sumamente complicadas por la falta de recursos, es realmente una tragedia; pero en mi opinión, ni la tragedia más grande puede ser justificación para negarle a un ser la posibilidad de tener una vida. Incluso la vida más difícil y complicada, es una vida que en su naturaleza es algo invaluable.

Es para mi algo lamentable y difícil de comprender ver que algunas mujeres se alegran (como en la fotografía) por que la sociedad haya llegado al punto de aceptar como válida una supuesta solución que involucra la negación de la vida.

Las mujeres tienen todo el derecho de decidir sobre sus cuerpos y que bueno sería que lo hicieran antes de participar en una relación sexual que siempre traerá consigo la posibilidad de un embarazo. 

Que bueno sería que los hombres fueran también conscientes de esa responsabilidad. Que bueno sería que las mujeres que sufren la tragedia de verse forzadas a una relación que de como producto un embarazo, pudieran encontrar en su corazón el amor suficiente para darle la oportunidad de la vida al ser inocente que llevan en su vientre. Que seguramente traerá muchos problemas y complicaciones, que probablemente llegue a un mundo de pobreza y que no tenga las condiciones para vivir una vida cómoda, pero que más allá de todo eso tendrá la grandiosa oportunidad de vivir. Que maravilloso sería que todas las personas estuvieran llenas de amor y que fueran capaces de reconocer que el hecho de tener una vida humana, de tener la oportunidad de amar y de entregar felicidad, es algo demasiado valioso como para darse el lujo de simplemente arrancarlo y tirarlo a la basura.