¿Es tu vida más complicada que lo necesario? Es una pregunta que merece nuestra atención.

Lo que sucede en muchos casos es que las complicaciones innecesarias en nuestra vida, hacen que nos pasemos la mayor parte del tiempo ocupados física y mentalmente, en nuestro afán por conseguir cosas que creemos necesitar para estar bien. Nuestra vida corre el riesgo de convertirse en una carrera continua buscando algo que nunca lograremos encontrar. A medida que vamos consiguiendo cosas, inmediatamente queremos más y se nos pasa la vida entera sin poner suficiente atención a aquello que ya tenemos y que nos agrega verdadero valor.

Nos cuesta mucho caer en la cuenta de que una vida más simple puede permitirnos apreciar mejor nuestras verdaderas riquezas, además de asegurarnos menos estrés y por lo tanto mejores condiciones de salud.

¿Y cómo podemos hacer nuestra vida más simple?

No se trata de renunciar a las riquezas materiales. De hecho considero que necesitamos cosas materiales que nos permitan extender el alcance de nuestro aporte al bienestar de las personas. Mal haríamos al pensar que podemos prescindir de ciertas comodidades si esto nos hace más difícil llevar una vida equilibrada, libre de complicaciones que podemos evitar.

El tema entonces está en encontrar el equilibrio. Saber distinguir entre lo que importa y lo que no importa en nuestra vida, a fin de que podamos eliminar lo superfluo y quedarnos con lo verdaderamente importante.

El hecho de no poder hacer esta distinción nos hace caer en un lío mental. Nos llenamos de preocupaciones y ansiedad buscando lograr cosas que en algunos casos, si lo pensamos bien, no son realmente tan importantes.

Todo pasa por revisar cual es el concepto que tenemos de una vida feliz y significativa. Puede que hayamos adoptado el concepto que la sociedad nos propone: una vida feliz incluye una buena casa, un buen auto, viajes, buena ropa, el último celular, una pareja a nuestro gusto, hijos bien atendidos y dinero suficiente en la cuenta bancaria. Y no quiero decir que tener todas estas cosas sea malo. Ese no es el punto. La pregunta clave sería ¿conseguir todas estas cosas en mi vida es un requisito indispensable para vivir verdaderamente satisfecho y feliz?

Sería bueno hacer un alto y respondernos honestamente esta pregunta. Tomar conciencia del tiempo y esfuerzo que dedicamos a tareas asociadas al logro de este «tipo de felicidad», cuando quizás lo verdaderamente importante está quedando postergado para después, y ese «después» no llega nunca. Acumulamos cosas materiales y alcanzamos logros en nuestra vida pero no logramos alejar la sensación de insatisfacción, de carencia. Seguimos sintiendo siempre que algo más nos falta por lograr y en esa búsqueda se nos va la vida.

Nadie puede decirnos qué es lo que hace nuestra vida verdaderamente significativa. La respuesta sólo podemos encontrarla en nuestro propio interior. Y tenemos que buscarla, de lo contrario permanecerá oculta a nuestros ojos quizás por toda la vida.


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